
historia porParte Final de una Serie de Dos
Cualquier padre o estudiante puede diseñar su propia intervención para la obesidad educándose a sí mismos sobre la comida. “Algunas personas simplemente no entienden que la comida chatarra es muy alta en calorías y tiene muy poco valor nutritivo. El alto contenido de sal y azúcar en la mayoría de la comida chatarra, la hacen muy apetecible y fácil para comer demasiado, en comparación con la comida saludable,” explica Deanna M. Hoelscher, Ph.D., directora del Centro de Nutrición Humana en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Texas en Houston.
Por ejemplo, se le debe permitir a un niño al menos una soda o bebida deportiva diariamente, por ninguna otra razón que por el consumo de calorías. El ácido fosfórico que produce la saturación con el dióxido de carbono en los refrescos, dificulta la absorción del calcio por parte del cuerpo. Al limitar la cantidad de dinero que su hijo o hija lleva a la escuela, los mantendrá alejados de la posibilidad de comprar cosas que no son saludables.
Los refrescos también tienen un alto contenido de calorías a causa del azúcar o porque tienen mucha fructuosa en el jarabe de maíz. Por ejemplo, hay cerca de 800 calorías en una bebida de 64 onzas y unas 150 en un recipiente de 12 onzas. Si estas bebidas reemplazan a la leche en la dieta de un niño, entonces los huesos podrían sufrir, porque un cuerpo joven necesita el calcio de la leche, así como también de otras fuentes, para construir huesos fuertes.
A menudo es la comida en la escuela la que puede marcar o cambiar el estilo de comer del niño. Pero hay comidas que pueden satisfacer antojos y ser bajas en calorías. Hoelscher sugiere:
“Comprar frutas y vegetales de temporada y comprar por cajones es un enfoque saludable y económico. Es económico también buscar tiendas de comestibles que vendan frutas y verduras a menor precio,” recomienda Hoelscher.
También, si la familia va a un restaurante de comida rápida, no pidan el “extra grande;” la mayoría de las personas, aún los niños, tratarán de terminar la porción que se sirvieron y si pidieron una comida tamaño extra grande pueden haber aumentado el contenido calórico en más de 1,500 calorías. De esta manera, aunque no tengan hambre, tienden a comer más de lo necesario.
En casa, sugiere Hoelscher, deje que los niños más pequeños ayuden a preparar las comidas porque es más probable que las coman si lo hacen. Al hacerse más grandes, déjelos hacer una cena completa cualquier noche en la semana. Cuando las familias comen juntas, los niños comen mejor.
Lleve a los niños fuera de la casa para que hagan ejercicio. Los niños más pequeños intentarán nuevas actividades si los padres van con ellos, como salir a caminar, andar en bicicleta o en patines.
“Es más fácil prevenir la obesidad que tratarla,” dice Hoelscher. Ese es el objetivo del programa CATCH (Coordinated Approach to Child’s Health – Aproximación Coordinada para la Salud de los Niños), que fue diseñado por el Centro de Promoción para la Salud e Investigación de Prevención. Está dirigido a los grados 3, 4 y 5, y es una intervención en las actividades físicas y dietéticas para la prevención de enfermedades crónicas. Está dedicado a ayudar a los educadores, administradores y padres, a promover y mantener comportamientos saludables para el corazón en niños y adolescentes.
El objetivo es alcanzar a los niños antes que los hábitos no saludables de ejercicio y dieta se hayan formado. En una escuela, los componentes en los que se enfoca el ejercicio son educación para la salud, servicios de nutrición a los niños, educación física y la participación de los padres. La ejercicio de viabilidad fue realizada a comienzos de 1990 y el ejercicio principal fue conducido desde 1991 a 1994.
“Los estudios revelaron que los niños todavía practicaban lo que habían aprendido en octavo grado, tres años antes,” dice Hoelscher.
CATCH ha entrenado a personal de más de 1,000 escuelas en este programa. Por más información sobre CATCH, contacte a Peter Cribb, director de proyecto, al 512-346-6163 o envíe un correo electrónico a cribb@uts.cc.utexas.edu. La dirección en la red es www.sph.uth.tmc.edu/catch/.
La Dra. Deanna Hoelscher es profesora asociada de Ciencias del Comportamiento y directora del Centro de Nutrición Humana en la Escuela de Salud Pública de la UT.
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