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'Pero...es solo un juguente'historia por

Meredith Raine

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Zac estaba jugando con la pistola de bolitas que su tío le había regalado, cuando ésta accidentalmente se disparó. Su primo más chico, Billy, quien caminaba por el cuarto, de repente, sintió la “picadura” de un perdigón por encima de su oreja derecha.

Por ser un pedazo tan minúsculo de plomo, seguro dolió, pero la herida no se veía para nada seria. De hecho, la superficie de la herida parecía apenas digna de una simple curita o tirita adhesiva. Pero la tomografía cerebral reveló lo impensado.

Cuando sus padres lo llevaron al Hospital de Niños Memorial Hermann, se enteraron que el perdigón con forma de bolita, casi había atravesado por completo el cerebro de Billy. Huesos y cabellos se habían incrustado en el cerebro, cerca del sitio de la herida de entrada. El perdigón se había alojado en el lado izquierdo de su cerebro.

“Nunca se me ocurrió que la bolita pudiera estar en su cerebro,” dijo la madre. “Nosotros pensamos que la bolita estaba justo debajo de la piel y solo necesitaba ser extraída.”

Los doctores rapidamente determinaron que Billy iba a necesitar dos cirugías mayores – una craneotomía temporal derecha para remover hueso y esquirlas, y otra cirugía del lado izquierdo de su cerebro para remover el perdigón.

La Velocidad
de las "Pistolas de Juguete"


Las pistolas de bolitas accionadas por un muelle son solo uno de los “juguetes” que lanzan proyectiles que pueden mutilar y matar. Incidentes que han llevado a lesiones graves o muerte han sido informados envolviendo pistolas de bolas de pintura, rifles de aire comprimido, pistolas bazookas de patatas y perdigones, además de las estándar pistolas de bolitas.

Cualquier cosa que pueda ser lanzada a alta velocidad tiene el potencial para penetrar el cuerpo humano.

Las armas que no utilizan pólvora utilizan aire comprimido para lanzar proyectiles y pueden ser casi tan peligrosas como las armas de fuego tradicionales. De acuerdo a la Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo, el 80 por ciento de las armas que no utilizan pólvora tienen una velocidad inicial (la velocidad a la cual el proyectil deja el arma) de 350 a 450 pies por segundo. El cincuenta por ciento tiene velocidades iniciales medidas en 500 y hasta más de 900 pies por segundo.

Una pistola de mano tradicional dispara de 750 a 1450 pies por segundo. Una penetración del ojo solamente, necesita una velocidad inicial de solo 130 pies por segundo.

Una onda expansiva de aire comprimido por sí sola, puede causar lesiones graves al ojo.

Unos pocos segundos de juego con una pistola de bolitas se tornaron en siete días en el hospital. El parece haberse recuperado totalmente, pero la lesión lo puso en riesgo de apoplejía, infecciones retardadas y de una reducción en su rendimiento intelectual.

“La gente no se da cuenta que las pistolas de perdigones y las de bolitas son armas letales. No son juguetes,” dice el Dr. James Baumgartner, el neurocirujano en la Escuela Médica de la Universidad de Texas en Houston que operó a Billy. “Son armas, y deben ser tratadas como tales.”

Un Juego Mortal para los Chicos

De acuerdo a los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades, aproximadamente 30,000 personas con lesiones de pistolas de perdigones o bolitas son tratadas cada año en departamentos de emergencia de los hospitales en los Estados Unidos de América. Más del 80 por ciento de esos heridos son niños y adolescentes. Los chicos de 10 a 14 años de edad son los que tienen más riesgo de lesionarse con pistolas de bolitas.

Entre 1990 y el 2000, la Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos, informó de 39 muertes relacionadas a armas que no utilizan pólvora, las cuales incluyen rifles de aire comprimido y pistolas de bolitas, perdigones y de pintura. Todas menos seis de las víctimas fueron niños menores de 15 años de edad.

Baumgartner, profesor asistente en el Departamento de Cirujía, dice que el trata a uno o dos niños con heridas relacionadas a pistolas cada año. Algunos niños se recuperan totalmente de las lesiones que recibieron por la pistola de bolitas. Otros, por el contrario, sufren discapacidades graves.

“Yo operé a un niño quien había recibido un disparo a bocajarro en la cara en el día de navidad,” relata Baumgartner. “El era un estudiante de honor, y ahora es apenas funcional. Eso es lo que una pistola de bolitas puede hacer. Si no se lleva tu vida, puede cambiarla para siempre.”

Los padres de Billy dijeron que nunca habrían tenido una pistola de bolitas en la casa si hubiesen sabido que podría dañar a su hijo. “Nosotros no teníamos idea de cuan poderosas y peligrosas pueden ser estas armas,” dijo la madre. “las pistolas de bolitas son promocionadas como juguetes para niños, pero necesitan ser tratadas como armas. No deje que su hijo las utilice sin supervisión, y cuando no está en uso, mantenga a las bolitas separadas de la pistola y bajo llave.”

Si un niño va a disparar una pistola de bolitas o cualquier otro tipo de armas que no sea impulsada por pólvora, Baumgartner aconseja que un adulto responsable enseñe al niño como manejarla apropiadamente. “Asegúrese que los niños estén usando la pistola de bolitas en una situación supervisada en un lugar seguro."

Frecuentemente, cuando un niño es lesionado por una pistola de bolitas, hay una segunda víctima, dice Baumgartner. “El niño que hizo el disparo, también sufre. Algunas veces ellos sienten una culpa insoportable, y el niño que recibió el disparo, siente ira. Ninguno sale de esto sin ser lastimado. Deja la vida de los que estuvieron involucrados, totalmente cambiadas para siempre.”

Traducida por Nancy Clinton

ACTUALIZADO: 7-05-2005