
historia porParte II:
Enfermedades de Transmisión Sexual Bacterianas: Fáciles de Tratar, pero a Menudo, Descubiertas Muy Tarde
Reptando en la parte inferior de las pantallas de nuestros televisores y esparcidos en todos nuestros periódicos, recientemente pudimos ver las escalofriantes estadísticas acerca de que la mitad de los jóvenes de la nación sexualmente activos portan al menos, una enfermedad de transmisión sexual. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades informó que casi la mitad de todos los casos nuevos de enfermedades de transmisión sexual (ETS) vienen de aquellos que tienen entre 15 y 24 años de edad.
Nos avergonzamos, pero esperamos escuchar que esas ETS sean de tipo viral (vea Virus Fuera de Control), y que su rápida propagación tenga mucho que ver con el hecho de que las enfermedades virales no tienen “cura.”
Ironicamente, dos de las tres ETS de más rápida propagación entre nuestros jóvenes son bacterianas, altamente curables, y tristemente, a menudo diagnosticadas mucho después que el daño está hecho.
La clamidiasis, la ETS bacteriana reportada de forma más frecuente, infecta al menos a cuatro millones de adolescentes y adultos jóvenes anualmente, y los oficiales de la salud creen que hay muchísimos casos no reportados.
Cualquier persona sexualmente activa puede contraer clamidia, pero las chicas adolescentes están en un altísimo riesgo para la infección si se exponen, porque su cuello de útero no está totalmente maduro.
La Clamidia es sigilosa y se ha ganado su mote de “silenciosa.” Más de las tres cuartas partes de las mujeres infectadas y cerca de la mitad de los hombres infectados son asintomáticos.
Cuando comienzan los síntomas, una mujer puede experimentar flujo amarillento y/o fétido, sangrado o pérdidas vaginales, y dolor pélvico de 1 a 3 semanas después de la exposición. En casos avanzados, fiebre y dolor severo en el abdomen y espalda pueden estar presentes.
Los hombres pueden tener un corrimiento uretral y ardor en la micción.
Si la clamidia se diagnostica tempranamente, puede ser tratada con una dosis única o un único tratamiento de antibióticos para el paciente y su pareja.
Si no se trata, hasta el 40 por ciento de las mujeres con clamidia pueden desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), mientras la infección se propaga desde el cuello del útero hasta las trompas de Fallopio y los ovarios. Esto puede causar, un daño permanente de los órganos reproductores.
La EIP lleva a la formación de tejido cicatrizal en las tropas de Fallopio. Las Trompas obstruidas aumentan la chance de embarazos ectópicos (el embarazo ocurre fuera del útero – en este caso en las trompas.) En el mejor de los casos, las trompas cicatrizadas causan infertilidad; en los peores, embarazos ectópicos no detectados pueden ser fatales si las trompas se rompen.
El CDC llama tricomoniasis a ETS más común y curable en las mujeres jóvenes sexualmente activas. Este parásito protozoario unicelular, Tricomonas vaginalis, es una de las tres ETS de crecimiento más rápido, que están afectando a nuestros jóvenes.
Y como en las otras ETS, los síntomas son más obvios en las mujeres que en los hombres, aunque si bien la misma cantidad de hombres pueden ser afectados e infectados.
Los síntomas en las mujeres incluyen flujo amarillento con fuerte olor y puede causar picazón y/o dolor al orinar o entre las micciones. Usualmente, los síntomas aparecen entre 5 y 28 días después de la exposición.
Las mujeres que han dado a luz mientras cursan una infección de tricomoniasis pueden tener bebés prematuros de bajo peso.
La mujer puede ser diagnosticada a través de un examen pélvico y pruebas de laboratorio, luego, se pueden tratar con una dosis única de metronidazol, un medicamento que mata parásitos y a algunas bacterias.
La sífilis ha hecho un regreso dubitativo como un jugador principal en el campo de las ETS. Además de dañar los órganos internos, las mujeres pueden transmitir la sífilis – una infección bacteriana – al feto en desarrollo. El aumento del número de casos de sífilis recientemente, es atribuido a las actividades de los hombres que tienen sexo con otros hombres.
Afortunadamente, la espiroqueta sifilítica (syphilis spirochete – nombre de la bacteria) no ha cambiado mucho a través de los años. Mientras los investigadores luchan por mantenerse un paso adelante de otras bacterias más astutas, como el estafilococo y el estreptococo, la sífilis aún es sensible a la penicilina y a otros antibióticos.
"Lo interesante acerca de la sífilis es que la incidencia de nuevas infecciones tiende a correr en ciclos, subiendo y bajando," dice Lisa M. Hollier, MD, profesora asistente en medicina materno-fetal en el Departamento de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas en la Escuela Médica de la Universidad de Texas en Houston. "Al parecer estamos en una de esas ‘subidas,’ en estos momentos."
El CDC informó que la incidencia de la infección sifilítica fue más alta en mujeres con edades entre 20 y 24 años, y en hombres con edades que oscilaron entre 35 y 39.
La sífilis primaria (primera etapa) esta usualmente marcada por una úlcera única o chancro que aparece en el sitio de la entrada de la bacteria. Los primeros síntomas pueden aparecer en cualquier momento entre los diez y los noventa días desde la exposición. Este chancro o úlcera sifilítica cura por sí misma, sin tratamiento en 3 a 6 semanas. Sin embargo, la enfermedad en sí misma continúa en la segunda fase, si se deja sin tratar.
Erupciones en otras partes del cuerpo, mientras el chancro parece estar curándose, anuncian la segunda fase de la sífilis. Además, ganglios linfáticos hinchados, dolor de garganta, y dolor generalizado junto con fatiga, son las señales que indican que la enfermedad se ha hecho sistémica.
Los efectos de la última fase de la sífilis, pueden emergen años después, y van desde una ceguera gradual hasta la parálisis y la demencia. Si prolifera sin tratamiento, la sífilis puede llevar a la muerte.
Los efectos de la sífilis son devastadores en niños nacidos de mujeres infectadas.
Hollier observa que el problema más llamativo es la disparidad racial entre aquellos que se infectan. “El setenta y cinco por ciento de las infecciones son en la población afro-americana. Nosotros todavía tenemos mujeres quienes están o se infectaron en el transcurso de un embarazo, y ocasionalmente, aún vemos bebés que mueren de sífilis cuando sus madres tienen el cuidado prenatal inadecuado.”
La vaginitis bacteriana (o vaginitis no específica) no es realmente una ETS, sino una condición “sexualmente asociada”. Puede ocurrir en mujeres quienes no son sexualmente activas. En esta condición, hay cambios en la flora vaginal, las bacterias que normalmente colonizan la vagina. Ha sido relacionada con problemas serios tales como infecciones postoperatorias, nacimientos a pre-término e infección posparto.
"Todos estos grandes pasos en medicina son maravillosos, especialmente para mujeres, que cargan un peso desproporcionado a causa de los efectos de las ETS sobre la fertilidad así como también resultados adversos en el embarazo,” comenta Hollier.
Pero todos los nuevos diagnósticos y medicaciones son inservibles si la gente no habla con sus médicos. “A causa de que muchas ETS son asintomáticas, el examen anual de las mujeres entre 20 y 25 años es recomendado por el CDC, lo mismo para mujeres de mayor edad que tienen factores de riesgo (como un nuevo compañero sexual),” dice Hollier.
Hollier es una contribuyente y una editora invitada para el reciente número de Obstetrics and Gynecology Clinics of North America-Infectious Disease and Women's Health , Volumen 30, Número 4, publicado por W.B. Saunders Company. El otro editor es George D. Wendel, Jr., MD, del Departamento de Obstetricia y Ginecología, de la Escuela Médica Southwestern de la Universidad de Texas.
Cada año, más de 12 millones de casos de ETS son reportados en Estados Unidos según el CDC, el cual recientemente publicó pautas actualizadas para el tratamiento de las ETS. Lo más destacado sobre las mismas es discutido en el nuevo libro de Hollier.
http://www.cdc.gov/nchstp/dstd/disease_info.htm
La Dra. Lisa Hollier es profesora asistente en medicina materno-fetal en el Departamento de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas de la Escuela Médica de la UT.